La bahía más icónica del Pacífico
Hay una razón por la cual el mundo entero fijó su mirada en este rincón de Guerrero: Acapulco posee una energía magnética que no se encuentra en ningún otro litoral del Pacífico. Es la esencia de una bahía que abraza el horizonte, donde el lujo de un hotel colgado en el acantilado convive con el sabor auténtico de un pescado a la talla frente al mar. Visitarlo es rendirse ante el espectáculo de un sol que se funde en oro puro cada tarde. Es el destino donde la historia del cine de oro se encuentra con la modernidad, ofreciendo un refugio donde cada visitante encuentra su propio ritmo entre la adrenalina de sus olas y la serenidad de sus lagunas.
Experiencias emblemáticas
Presenciar el salto de los clavadistas desde los acantilados de 35 metros es un rito de paso obligatorio.
El epicentro de la Zona Dorada, ideal para el esquí acuático, el jetsky y sentir el pulso joven del puerto.
Un santuario de paz rodeado de manglares y aves silvestres, perfecto para un paseo en lancha lejos del bullicio.
Una joya histórica en forma de estrella que alberga el Museo Histórico de Acapulco y ofrece vistas increíbles.
Una pequeña bahía de aguas tranquilas y poco profundas, famosa por su exquisita cocina local a pie de playa.