El antiguo pueblo ceremonial que alberga la pirámide más grande del mundo
En Cholula el tiempo parece convivir en varias capas. Bajo una colina cubierta de hierba descansa la pirámide más grande del mundo por volumen; sobre ella, una iglesia amarilla se alza mirando al Popocatépetl. A sus pies, calles tranquilas conectan plazas coloniales, mercados tradicionales y terrazas llenas de vida universitaria. Aquí cada paso revela una historia distinta: templos antiguos, campanarios, aromas de cocina poblana y atardeceres que tiñen de dorado la silueta del volcán.
Experiencias emblemáticas
El basamento piramidal más grande del mundo por volumen. Su tamaño monumental y las estructuras superpuestas revelan siglos de historia prehispánica.
Es la iglesia más icónica de Cholula, construida sobre la Gran Pirámide, también conocida como Tlachihualtepetl; sus dos cúpulas bellamente decoradas y su construcción patrimonial de piedra la convierten en uno de los lugares de interés turístico más visitados. Contempla su nave central y el altar neoclásico mientras paseas por el interior de la iglesia y, en el exterior, admira al gigante que al oriente humea, el volcán Popocatépetl.
La torre de esta parroquia es la más alta de Cholula y sobresale en el panorama de la ciudad. Es un inmueble que data del año 1640 y una de las primeras iglesias que el clero secular antepuso al clero regular de aquel siglo. Su cúpula ostenta apoyos churriguerescos, lo que indica que este adorno es posterior a la fecha de construcción. La cúpula tiene ocho ventanas diferentes en su forma, muy del gusto barroco, con figuras distintas. El interior guarda algunas pinturas del gusto popular, pero sobresale una pintada por el célebre Cristóbal de Villalpando, en la que se representa la imagen de San Miguel, figura clásica para este santo y típica del estilo colonial barroco.
Fue construido por indígenas alrededor de 1593 con el objetivo de funcionar como refugio en festividades locales. En 1646 fue remodelado a su forma actual por el corregidor Juan de Llano. Se le considera como uno de los portales más grandes de Hispanoamérica. Tiene 46 arcos de medio punto y columnas dóricas, formando una galería de 170m de largo.
Un espacio que explica la historia del antiguo centro ceremonial y exhibe piezas arqueológicas encontradas en la zona.
Entre los más famosos se encuentran el mural de Los Bebedores y el mural de Los Chapulines, valiosos testimonios del arte mesoamericano.
Dos centros históricos con identidad propia donde se concentran mercados, templos, restaurantes y la vida cotidiana de la ciudad.