Desde la majestuosidad de Tenochtitlan hasta la vanguardia del Mundial 2026: un viaje por la metrópoli que redefine la historia del futbol
La Ciudad de México, en el corazón del país, resguarda una vasta historia que viene de hace 700 años, cuando se llamó Tenochtitlan y sus calles eran canales, chinampas y grandes templos. Ha tenido interesantes transformaciones a lo largo del tiempo y se ha expandido a sus anchas —y a las alturas— como devorándolo todo a su alrededor y convirtiéndolo en un lugar único, vibrante y cautivador.
La época colonial dejó a su paso impresionantes construcciones como la Catedral Metropolitana, el Palacio Nacional o el Colegio de San Ildefonso, así como los trazos que hoy todavía podemos detectar en medio del paisaje urbano. Durante el siglo XIX, en el Porfiriato, la influencia europea se plasmó en edificios y monumentos emblemáticos como el Palacio de Bellas Artes, el Palacio Postal o el Bosque de Chapultepec con sus lagos, quioscos y fuentes.
Ya para el siglo XX, en la época posrevolucionaria, emergió la arquitectura moderna mexicana, pues los ideales de aquél entonces, al construir, eran crear espacios llenos de vitalidad que cubrieran las necesidades del desarrollo urbano de México. Así lo demostraron los arquitectos Juan O’Gorman y José Villagrán, por mencionar algunos.
Fue en este contexto que, durante la 60ª Sesión del Comité Olímpico Internacional para elegir la sede de los Juegos Olímpicos de 1968, la Ciudad de México (Distrito Federal en ese entonces) fue seleccionada para ser la organizadora, además de ser el primer lugar en América Latina en recibir un evento de esta magnitud, lo que también significó la modernización del urbanismo en la capital del país.
Así fue que aparecieron en el horizonte de la ciudad la Villa Olímpica (un complejo de 80 edificios de 10 pisos que alojó a los atletas de las diferentes delegaciones del mundo), la Alberca Olímpica Francisco Márquez, el Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera, la Pista Olímpica de remo y canotaje “Virgilio Uribe”, el Palacio de los Deportes “Juan Escutia” que destaca por su cúpula geodésica y por supuesto, el Estadio Azteca, ideado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez e inaugurado en mayo de 1966.
Dos años después de esta importante justa deportiva, la Ciudad de México recibió también su primer Mundial de Fútbol en 1970. Fue precisamente la infraestructura creada previamente (y con la Línea 1 del metro de la ciudad inaugurada en 1969) lo que ayudó a que fuera de nuevo elegida para convertirse en el primer país latinoamericano en organizar los Juegos Olímpicos y la Copa Mundial de Fútbol consecutivamente. Esta copa del mundo fue especial por varios motivos: un éxito en cuanto a su organización, la primera en ser transmitida a color por televisión, se implementaron las tarjetas de amonestación y de expulsión, e incluso, ha sido considerada como una de las mejores de la historia del fútbol debido a que se jugó el conocido “Partido del Siglo” en la semifinal Italia contra Alemania Federal, participaron grandes estrellas como Pelé, Franz Beckenbauer o Gerd Muller y el juego limpio imperó.
Ambos eventos fueron parte de un importante flujo financiero que incentivó considerablemente la economía de la ciudad y del país, pues no solamente el Estadio Azteca fue el espacio principal del torneo y albergó diez partidos, incluida la gran final, sino que otros encuentros también se disputaron en Puebla, Jalisco, Guanajuato y el Estado de México.
Para 1986, y tras la declinación de Colombia como sede del encuentro futbolístico, México volvió a recibir el mega evento en sus tierras y en tiempo récord preparó y adecuó espacios —luego del terremoto de 1985–, para desarrollar aspectos logísticos y recibir de nueva cuenta a los apasionados del fútbol. Esto ayudó a revitalizar el espíritu en el país tras la devastación del sismo del 19 de septiembre del 85 y movilizó de nuevo la economía dejando un legado de resiliencia y esperanza. El Estadio Azteca volvió a ser el escenario principal (convirtiéndose en el primero en recibir dos finales de la Copa del Mundo) y como sede alterna, en el Estadio Olímpico Universitario se desarrollaron varios partidos.
La Ciudad de los Palacios, como le llamó Alejandro von Humboldt en el siglo XIX, debido a las obras maestras de arquitectura de estilo barroco y neoclásico, fue distinguida en 1987 por la UNESCO con el título de Patrimonio de la Humanidad. Además cuenta con otros cuatro sitios patrimonio: Centro Histórico, Xochimilco, Casa Estudio Luis Barragán y Ciudad Universitaria.
Hoy, la metrópoli más poblada de América del Norte es de nuevo escenario para recibir al gran evento de fútbol en 2026 de la mano de Canadá y Estados Unidos. Es la primera vez que tres países son anfitriones de un mundial. En México se jugarán 13 de los 104 encuentros que se efectuarán en conjunto y en la capital ocurrirán cinco (todos en el Estadio Azteca o Estadio Ciudad de México, bautizado así para el evento).
Como la Ciudad de México cuenta con una vasta diversidad que permite viajar en el tiempo a través de sus edificios, parques y recintos, que este sea uno de los lugares de encuentro para tal competencia permite al visitante disfrutar de diversos sitios y actividades, muchos relacionados con el mundial y la cultura como el Museo Interactivo de Economía, el Museo Nacional de Antropología, el Museo Tamayo, el Museo Franz Mayer, entre otros. Está también la exposición Memorias Ciudadanas de los Mundiales, una exhibición construida por la gente que contiene recuerdos, objetos y memorabilia de los mundiales de 1970 y 1986.
El paso del tiempo ha hecho que la ciudad prospere aún más y se transforme en un sitio con una inmensa cantidad de atracciones y opciones, como restaurantes, hoteles, zonas naturales y arqueológicas, museos, galerías, eventos, festivales y centros nocturnos para todos los gustos, así que los fanáticos del fútbol podrán aprovecharla al máximo.
La Ciudad de México es un museo vivo en sus 16 alcaldías. Tiene 188 museos, 270 galerías y 160 teatros, lo que la hace uno de los nodos culturales más importantes del mundo. Es considerada la capital cultural de América por sus barrios tradicionales e históricos como Santa María la Ribera, San Ángel, Coyoacán, Roma y Condesa. Además es aquí donde se encuentran expresiones artísticas de diferentes regiones de México y el mundo.
De enero a junio de 2026, el Centro Cultural Los Pinos se ha habilitado como Centro Internacional de Medios, gracias a la coordinación con el Gobierno Federal. Desde aquí, saldrá a todo el mundo la información sobre el Mundial, además, por su ubicación privilegiada, ayudará a los medios de comunicación internacionales más importantes conocer a fondo el corazón de la capital.
Otra de las grandes virtudes de la Ciudad de México es su capacidad de mover y conectar a millones de personas todos los días por tierra, por debajo de ella y por los aires.
Aquí hay una gran conectividad desde sus aeropuertos y dentro de sí misma. No sólo están los transportes ya existentes, como el Sistema de Transporte Colectivo Metro, Metrobús, Trolebús eléctrico, Cablebús y cientos de rutas de autobuses que mueven diariamente a sus habitantes. Para este evento mundialista se rehabilitaron varias rutas y se realizaron obras nuevas para conectar los sitios más atractivos de la ciudad con mayor facilidad.
En todo México, la FIFA proyecta 5.5 millones de visitantes más de los que normalmente visitan México y sólo a la ciudad se calcula que llegarán 1.2 millones más durante junio y julio de 2026. Es por eso que las mejoras en infraestructura, rutas y transporte fueron vitales para ofrecer más opciones para todos:
De esta manera el mundial ha ayudado a crear obras e intervenciones urbanas que perdurarán para años, generando prosperidad para todos, mejor transportación y conectividad con espacios diversos para descentralizar los atractivos turísticos. Además con todo esto, en conjunto, se ha fortalecido la convivencia entre barrios y comunidades que viven el fútbol no sólo por la pantalla.
Para quienes gustan de caminar las ciudades y encontrar sus tesoros escondidos se implementó también el sistema de orientación turística llamado “wayfinding” (o encontrando tu camino) que es un grupo de señales, mapas, flechas e información física que guía a las personas a través de lugares y ambientes para mejorar su experiencia, orientación y comprensión del espacio.
Los sitios son identificados con símbolos distintos, como un ajolote, y otra serie de señalizaciones colocadas en lugares como postes, calles o muros que ayudan a que los usuarios suban, bajen, entren, salga y lleguen con más facilidad a los lugares que buscan, sepan donde están y hacia dónde van o puedan usar mejor el transporte público.
También se incluirán mapas de barrio digitales e interactivos en diferentes puntos de la capital, señalamientos de destino peatonal y aplicaciones para celular para que los usuarios de transporte público y los turistas se orienten mejor. Abre bien los ojos para encontrarlos.