Un paraíso caribeño rodeado de azul turquesa
Isla Mujeres concentra en pocos kilómetros lo que otros destinos dispersan en grandes extensiones: playas de agua tranquila ideales para nadar, un extremo sur con formaciones rocosas frente al azul infinito del Caribe y arrecifes a corta distancia de la costa. La isla permite moverse sin automóvil, conectar rápido con el mar y alternar descanso con exploración marina el mismo día. Su tamaño, su historia maya y su entorno protegido generan una experiencia contenida, manejable y profundamente vinculada al paisaje.
Experiencias emblemáticas
Es el extremo más al sureste de México y esto quiere decir que es el lugar donde aparecen los primeros rayos del sol; un espectáculo que atrae a visitantes de todos los rincones del mundo. Cuenta con un parque escultórico que consta de 23 piezas de artistas reconocidos en todo el mundo y puedes recorrerlo a pie o en bicicleta. José Luis Cuevas, Manuel Felguérez, Bruce Beasley y Vicente Rojo, son algunos de los artistas que donaron esculturas al parque. Este recorrido termina en el Templo de Ixchel, diosa maya del amor, la luna y la fertilidad.
Una de las mejores playas de México y del mundo, ha recibido numerosos reconocimientos con la perspectiva más amplia del atardecer, aguas color turquesa, oleaje casi nulo y muy poca profundidad del mar y 100 m de playa que separan el mar de una duna cubierta de vegetación.
Puedes practicar esnórquel en el arrecife coralino y kayak en este paraíso rodeado de arrecifes y acantilados, pero también lanzarte en tirolesa, vivir la experiencia del temazcal o relajarte en la piscina panorámica.
Puedes recorrer la isla entera en un carro de golf, o en bici o motoneta y descubrir caletas, lagunas, riscos, playas, así como dónde comer y dónde hospedarte; o caminar por el malecón, desde donde puedes contemplar el color turquesa del mar mientras disfrutas un helado.
Se trata del primer museo subacuático de México y consta de más de 500 esculturas de tamaño real, diseñadas por varios artistas y elaboradas con el cemento marino generado por el crecimiento de arrecifes de coral. Uno de los artistas es también el fundador del museo, el británico Jason deCaires Taylor, quien es además naturalista submarino y fotógrafo. La principal motivación para la creación del MUSA fue la recuperación del arrecife, luego de que fuera amenazado por el huracán Wilma en 2005.