Donde el desierto guarda historias de plata y silencio
Es un sitio fuera de serie; su aguerrida historia y su ubicación en medio de un desierto inhóspito lo convierte en un misterio. Sus hermosos monumentos y escenarios quitan el aliento, especialmente el famoso pueblo fantasma de Ojuela. Aquí, el tiempo parece detenerse bajo el sol abrasador, mientras las estructuras del pasado cuentan historias de bonanza minera y resistencia. Es un pueblo donde la quietud de la Zona del Silencio te reconecta con el universo y la verticalidad del Puente de Ojuela desafía tus sentidos. Visitar este rincón es entregarse a una narrativa de misterio, geología y leyendas que solo el corazón de Durango sabe resguardar con tal elegancia y fuerza.
Experiencias emblemáticas
Una caminata suspendida sobre la barranca que se ha convertido en el símbolo del destino.
Explorar las ruinas del antiguo asentamiento minero que alguna vez estuvo lleno de vida.
Este es otro espacio de particular interés que puedes visitar en Mapimí. En el Panteón Municipal podrás constatar la gran diversidad de orígenes de las personas que vivieron y fueron sepultadas en este Pueblo Mágico. Admira los ejemplares escultóricos realizados por el artista local Benigno Montoya, sus ángeles de cantera son grandes ejemplos de arte funerario.
A poca distancia del pueblo, estas formaciones subterráneas sorprenden con estalactitas y estalagmitas que revelan otra cara del paisaje de Durango.
Conocido también como Casa Cigarroa, ahí se alojó Benito Juárez en tiempos de la República Itinerante. Se exhiben la cama donde durmió, pinturas, documentos y utensilios domésticos que muestran cómo fue su estancia en este pueblo.