Misticismo entre montañas y el refugio espiritual de Morelos
Tepoztlán retiene una fuerza que se siente en los pies al caminar y en los pulmones al subir el cerro. Funciona como un portal donde el ruido de la ciudad se apaga para conectar con una armonía más antigua. Su valor reside en esa mística que emana directamente de sus riscos, convirtiéndolo en la escapada perfecta de fin de semana. Es un refugio de vibración alta donde el lujo se manifiesta en el silencio de la montaña y la sanación espiritual. Se viene aquí para cruzar esa frontera invisible que separa el caos cotidiano de la naturaleza viva, sagrada y transformadora.
Experiencias emblemáticas
Construido en el siglo XVI por manos indígenas bajo la dirección de frailes dominicos, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994. La entrada a su atrio siempre está adornada con una portada elaborada a base de semillas. Destacan en su atrio la capilla posa y la capilla abierta. El ex convento también cuenta con un museo histórico donde conocerás sobre la cultura del pueblo.
Tiene la colección arqueológica de este poeta tabasqueño, quien vivió aquí y donó su recopilación al pueblo. Fue inaugurado en 1964 y entre sus piezas destaca la del dios Ometochtli.
El Sibarita tiene una amplia carta de platillos nacionales e internacionales. En el mercado está el sabor tradicional de itacates (gorditas de maíz con forma de triángulos y rellenos de guisados). Los Colorines con sus sopas de hongos, huauzontles, cecina de Yecapixtla o las tortitas de colorín. Si quieres probar sabores muy diferentes busca el restaurante La Ceiba.
El lugar ideal para probar las famosas "itecatis" o las "tepoznieves", con sabores tan exóticos como el entorno mismo