Donde la selva se une al Caribe y la historia vive frente al mar
La silueta de una ciudad maya frente al mar abierto, el contraste entre piedra milenaria y agua infinita, la selva que respira detrás de cada sendero y la sensación de libertad que se vive al recorrerlo en bicicleta crean una atmósfera difícil de replicar. Aquí el Caribe no es solo paisaje, es escenario; y cada amanecer sobre El Castillo parece recordar que este rincón fue pensado para contemplar el horizonte.
Experiencias emblemáticas
Conecta con la verdadera raíz de Tulum. Escondido bajo el cielo verde del Parque Nacional El Jaguar, este espacio inmersivo te revela un superpoder maya: el dominio absoluto de las rutas comerciales marítimas en la antigüedad. Camina entre piezas sagradas rescatadas del fondo de los cenotes, descubre cómo usaban los arrecifes de coral como barreras de defensa natural y sube a la torre de avistamiento para ganarte una vista espectacular de 360 grados, justo donde la selva infinita se funde con el azul turquesa del Mar Caribe.
Akumal, conocido también como la “tierra de las tortugas”, y Xcacel-Xcacelito son algunos de los sitios favoritos de anidación de tortugas como la tortuga blanca y la cahuama y pueden ser visitados todos los días del año para apreciar todo el proceso, desde el desove hasta el nacimiento de las crías y su viaje al mar, e incluso es posible nadar con ellas. Sus playas, además, cuentan con diversos tipos de vegetación protegida tales como la selva de palma kuká, la selva de palma chit y los ecosistemas de manglar.
Sobre un acantilado de 12 metros de altura sobre el nivel del mar fue construido El Castillo, una de las principales edificaciones de esta zona arqueológica, justo en la orilla del océano. Por su posición privilegiada fue punto estratégico de vigilancia, guía de navegación y observatorio astronómico. En la parte alta hay un templo, y en cuya fachada se aprecian tres accesos ornamentados con deidades, columnas de serpientes y mascarones zoomorfos. La zona alberga otros edificios notables como el Templo del Dios Descendente y el Templo de los Frescos.
Selva, manglares, humedales y arrecifes de coral son algunos de los nueve ecosistemas existentes en esta importante área natural protegida del país, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se han localizado 23 sitios arqueológicos en la extensión de este “hechizo” o “regalo del cielo” como puede traducirse su nombre en maya.
Después de descender, por una escalinata ex profeso, desde el acantilado hasta el mar, ya nada impide que disfrutes de la playa y la transparencia del Mar Caribe, ya sea para darte un delicioso baño en sus aguas, o bien para recostarte en sus camastros y dejar que pierda relevancia el paso del tiempo. Akumal, Xcacel y Bahía Príncipe son los mejores lugares para disfrutar.
En este recorrido que comprende los cenotes Labnaha, Agua Profunda y Río Secreto puedes descender en tirolesa, pasear en kayak o practicar espeleología en sus diversas grutas, mientras admiras la flora y la fauna alrededor.