Santuario de la libertad en el Pacífico
Hay una honestidad apabullante en el aire de esta costa, un permiso implícito para soltar las máscaras y fundirse con el entorno sin más equipaje que la propia piel. Zipolite no se parece a nada; es el lugar donde el estruendo de las olas de mar abierto y la suavidad de la arena dorada crean un espacio de respeto absoluto y convivencia genuina. Se elige este rincón para habitar un México que no juzga, donde el verdadero lujo es la sencillez de una palapa y la libertad de ser uno mismo frente al horizonte.
Experiencias emblemáticas
Una ensenada íntima y protegida por riscos, famosa por ser el punto más romántico y con mejores vistas del atardecer.
Para los amantes de la adrenalina, sus olas son un reto constante que atrae a surfistas que buscan fuerza y consistencia.
La arteria vital del pueblo donde la gastronomía internacional se mezcla con el sazón de las cocineras tradicionales.
A pocos minutos, este pintoresco puerto pesquero ofrece la oportunidad de nadar en aguas más tranquilas como Playa Panteón.
Diversos hoteles boutique ofrecen plataformas frente al mar para practicar meditación y yoga con el sonido de las olas como fondo.
Al igual que sus vecinas Mazunte y Puerto Escondido, Zipolite participa en programas de protección que permiten ser parte del milagro de la vida marina.