La historia del vino en América nace aquí
Entre montañas áridas del norte mexicano aparece un valle inesperadamente fértil donde las viñas crecen desde hace siglos. Parras de la Fuente revela su carácter en el contraste: calles tranquilas, casonas antiguas, nogaleras que dibujan sombra en medio del desierto y viñedos que producen algunos de los vinos más reconocidos de México. Aquí el tiempo parece transcurrir con calma, entre copas servidas al atardecer, paseos por haciendas históricas y la sensación de haber llegado a uno de los paisajes vitivinícolas más sorprendentes de América.
Experiencias emblemáticas
En las afueras del pueblo se encuentra uno de los lugares más importantes para la historia del vino en América. La Hacienda San Lorenzo alberga Casa Madero, donde se cultiva vid y se produce vino desde 1597, convirtiéndola en la casa vitivinícola activa más antigua del Nuevo Mundo. Recorrer sus viñedos, conocer sus bodegas y degustar sus etiquetas permite comprender cómo este valle del desierto se transformó en el origen del vino mexicano.
Tres cuadras al norte de la Plaza de Armas, por General Treviño, está la Alameda 20 de Noviembre (Melchor Ocampo y Degollado), y a tres cuadras al poniente de ahí, se puede visitar el Santuario de la Virgen de Guadalupe (Melchor Ocampo) de origen virreinal. Es una construcción sencilla de aire neoclásico, pero en su interior alberga bellos retablos y varios lienzos notables, algunos de los cuales son de Antonio de Torres, pintor mexicano de los siglos XVII y XVIII.
Un tradicional espacio de agua en medio del desierto que ha acompañado la vida del pueblo durante generaciones.
Calles tranquilas, iglesias antiguas y plazas donde se percibe el carácter pausado del destino.
Un paisaje agrícola único en el norte de México donde el desierto y la fertilidad conviven en equilibrio.