Antiguo puerto del Golfo convertido en refugio natural
Sisal es imprescindible porque combina tres dimensiones difíciles de encontrar juntas: legado histórico como puerto colonial, playas amplias sin saturación turística y un ecosistema protegido de manglares y aves migratorias. Es el destino ideal para quien busca mar abierto, contacto real con la naturaleza y un entorno que aún conserva su escala local. Aquí el lujo no es ostentación, es espacio, silencio y autenticidad.
Experiencias emblemáticas
Aguas azul esmeralda, oleaje medio y una cálida playa de arena blanca y fina es la invitación a sumergirse en estas aguas del golfo. Hay para quienes sólo el acto de caminar a la orilla y contemplar el entorno es favorecedor; otros prefieren rentar un paddle-board para surcar el mar, y los más experimentados desean sumergirse en la profundidad para encontrarse con el arrecife coralino. De tarde, se apetece andar por su muelle y mirar la caída del sol, y si se quiere prolongar la vista entonces una casa de campaña sobre la arena será el cobijo mientras se contempla una noche estrellada.
El recuerdo de la llegada de la emperatriz Carlota a suelo mexicano por primera vez, se tiene muy presente en la historia de este Pueblo Mágico. “… Caminamos sobre un tapete de conchas blancas hasta la casa prevista para descansar…”. Así documentó la emperatriz su camino a la hacienda de Hunucmá, donde entonces pernoctó. Hoy, esta hacienda silenciosa aún se mira con una construcción del siglo XIX que habla del auge del henequén. Por dentro, luce una gran construcción rectangular rodeada en sus cuatro lados por un amplio pórtico con arcos conopiales, lo que le da un cierto sabor mudéjar a su apariencia. Subsiste la capilla, y en diversos lugares se aprecia la forma en que en esa época se techaban las habitaciones, con troncos y mampostería integrados.
Es en el muelle de Sisal que la oferta gastronómica tiene lugar. Todo lo que se come es producto de la pesca del día y por ello encontrarás diversidad de platillos. ¿Qué tal un carpaccio de caracol, un pulpo frito o unas manos de cangrejo? Además, gozarás una vista espectacular.